L’Amagüestu: tradición y costumbres que se reúnen en Otoño

L’amagüestu es fiesta tan arraigada del norte. ¿Todavía no sabes porque se llama así? Su nombre se debe a la hoguera preparada para asar las castañas en torno a la cual se reunían las personas para compartirlas y beber vino nuevo, sidra y orujo recién destilado después de la vendimia. En la actualidad es una costumbre que se sigue realizando para festejar el otoño. Normalmente, se celebra en el mes de noviembre. ¿Quieres saber más sobre esta fiesta? ¡Sigue leyendo!

L’Amagüestu: tradición y costumbres que se reúnen en Otoño

 

Origen Celta

El amagüestu es una fiesta pagana cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos, si bien las referencias más cercanas son las del pueblo celta, ya que se sabe que estas fiestas agrarias formaban parte de las celebraciones del hombre prehistórico.

La castaña y el día de los difuntos aparecen vinculados desde tiempo inmemorial a la fiesta del amagüestu, que normalmente tiene lugar en la primera quincena de noviembre, ante la llegada del invierno que supone la muerte de la luz, es decir, el fin de un ciclo que se repite cada año.

¿Por qué castañas?

Según creencias antiguas la castaña era el símbolo del alma de los difuntos. Cada castaña que se comía liberaba un alma del purgatorio. En otros muchos lugares se festeja el día 1 de noviembre, coincidiendo con la celebración celta conocida como Samhain, una ceremonia de origen celta, de culto al fuego y a su efecto purificador sobre los malos espíritus y algunos malvados habitantes del bosque.

Creencias

Esta celebración tradicional guarda diferentes creencias que han llegado hasta nuestros días. El día 1 de noviembre, los celtas apaciguaban los poderes del otro mundo y propiciaban la abundancia de las cosechas con la celebración de la fiesta samhain, la cual era, para unos, el comienzo del invierno y, para otros, el final de verano; en todo caso era el principio de una nueva gestación y de un periodo de intensa comunicación entre los habitantes de éste y del otro mundo. Se reunía una gran multitud porque era una fiesta obligatoria. Quien no asistía corría el peligro de perder la razón. La fiesta era para los celtas, una concentración de lo sagrado, en un tiempo y lugar determinados.